SGM: Historia del tanque Sherman Firefly

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SGM: Historia del tanque Sherman Firefly

Por Alejandro Franco – contáctenos

M4 Sherman: el caballito de batalla de las divisiones blindadas americanas. Era fácil de producir a mansalva, había repuestos por toneladas y su simplicidad de construcción le permitía ser reparado con rapidez en el campo de batalla. Tenia un blindaje potable contra otros tanques alemanes del principio de la guerra (Panzer I al IV), y era relativamente mas rápido (48 km/h en comparación con la mayoría de tanques alemanes que no llegaban a los 40 km/h).

Pero el Sherman tenía algunos gruesos errores de diseño; el depósito de proyectiles no estaba suficientemente blindado y si un Panzer lo impactaba, el tanque volaba por los aires. También tenía el problema común de todos los tanques aliados, que era usar motores a gasolina – y con lo cual ardían fácilmente cuando eran impactados en el tanque de combustible -. Los Panzers usaban gasoil y el combustible diesel no se enciende bajo fuego directo. Y el otro drama era su armamento: su cañón de 75 mm distaba de ser impresionante. Peleaba de igual a igual con los Panzers medianos (y así se daban una enorme cantidad de bajas de ambos lados). Como los americanos desestimaban la posibilidad de que Alemania construyera tanques pesados o mejor artillados – ya sea por la falta de material para fabricarlos o por la lentitud para mover semejantes moles en un campo de batalla -, nunca consideraron mejorar al Sherman o desarrollar un reemplazo superior. Apoyados por cazatanques y escupiendo uno tras otro de las fábricas americanas, los estadounidenses estaban confiados en el M4.

Pero los ingleses conocían a los alemanes mucho mejor que sus aliados americanos, y sabía que cuanto más acorralada estaba Alemania, mas peligrosa se volvía, apelando a armas experimentales y vehículos no lo suficientemente testeados pero de aspecto temerario. Los ingleses sabían que carros livianos como los cazatanques Marder podian aniquilar a los Sherman desde muy lejos. Combatieron a los alemanes en el norte de Africa y combatieron a los alemanes en el sur de Italia, así que estaban fogueados en lo que eran capaces de hacer los germanos con sus tanques. Es por eso que empezaron a probar – durante la campaña italiana de 1943 – un nuevo cañón antitanque de calibre mayor y munición de alto poder penetrante, el QF de 17 libras y 76.2 mm.

Asombrados ante la efectividad del QF de 17 libras, pronto aparecieron militares abogando por la instalación de los mismos en las flotas existentes de blindados. Lo que siguió fue una larga pelea entre burócratas y militares, los primeros abogando por la creación de un tanque nuevo – el Cruiser Challenger A30 -, y los segundos pujando por volar los poco efectivos cañones de 75 mm de la flota existente (de procedencia americana) e instalando adaptaciones del QF de 17 libras.

El mayor George Bright fue quien hizo pruebas iniciales con el QF 17 en la torreta de un Sherman pero, como la torreta era pequeña, hubo que quitar el sistema de compensación de retroceso al cañón, lo que hacía que todo el tanque absorbiera el culatazo del disparo. Esta versión resultó descartada.

Aún así, hubo gente que tomó nota del experimento de Bright y trató de pulirlo. Es el caso del teniente coronel George Witheridge, un veterano de la batalla de Gazala contra Rommel en 1942. A Witheridge (como a Bright) tampoco le gustaba el Cruiser Challenger A30, lo consideraba plagado de errores. Topándose con Bright en Lulworth, Inglaterra, juntos comenzaron a planear cómo resolver el tema del retroceso del QF 17 instalado en un Sherman. El rumor de su proyecto llegó a las altas esferas, quienes le dieron la orden de desistir. En vez de quedarse con las manos cruzadas Witheridge empezó a usar todas las influencias que tenía – como el Mayor General Raymond Briggs, director del Cuerpo Real de Blindados, y Claude Gibb, director general de producción de armas en el Ministerio de Suministros -. Ambos tomaron los experimentos de aficionado de Bright y Witheridge y se los pasaron a los especialistas. El proyecto recaería en manos de W.G.K. Kilbourn, un ingeniero de Vickers que terminaría por resolver los problemas de parto de la idea.

cañón antitanque QF de 17 libras

El cañón antitanque QF de 17 libras. Los ingleses lo estrenaron en la campaña italiana de 1943 con enorme éxito y pronto se enloquecieron buscando la manera de calzarlo en un tanque propio – el proyectado Cruiser Challenger A30, del que se hicieron apenas 200 unidades por ser complicado y lento para fabricar y ensamblar -, hasta que se dieron cuenta que era mas rápido y práctico ponerlo en un Sherman, reemplazando el cañon original de 75 mm que tenía un mediocre rendimiento contra la nueva generación de Panzers medianos y pesados que había liberado el Tercer Reich.

Lo primero que hizo Kilbourn fue rediseñar el sistema de retroceso, poniendo amortiguadores mas cortos y ubicados a ambos lados del cañon, aprovechando el largo de éste. Luego rotó 90 grados el cañon, acomodándolo mejor a la torreta del Sherman y permitiendo que la carga de munición se hiciera desde la izquierda. Mas tarde ensanchó la torreta agregándole una caja trasera en donde ubicar la radio ya que el cañon era demasiado voluminoso y había que reajustar todo el interior del tanque. Incluso hubo que rediseñar el sostén del cañón. Ya a esta altura los QF de 17 libras que iban a ir en el Sherman dejaron de ser standard y tendrían que ser fabricados con una serie de modificaciones especiales para que cabieran en la torreta del tanque americano.

Con todas estas modificaciones (y algunas mas, como la de poner una segunda escotilla para facilitar el escape de la tripulación en caso de ser impactados por el enemigo), el Sherman Firefly hizo su debut en Febrero de 1944. Con el agravante de que el Challenger A30 seguía teniendo problemas de parto y el nuevo Cromwell venía con dramas en el diseño de la torreta (que de pronto resultó no ser lo suficientemente grande para albergar el cañon de 75 mm de alta velocidad que planearon instalarle), el Sherman Firefly era el único tanque capaz de ser producido en grandes cantidades en poco tiempo y con suficiente poder de fuego para enfrentar a los blindados mas temibles del Tercer Reich. Churchill le dió orden de prioridad absoluta, y pronto comenzó a fabricarse en masa. Pronto los aliados comenzaron a amarlo por su desempeño en combate y, debido a los fogonazos que emitía su cañón al momento del disparo, comenzaron a apodarlo “Luciérnaga” (Firefly).

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El desempeño del cañón QF de 17 libras era impresionante. Podía penetrar la armadura de tanques Panther y Tiger I a 1.000 metros de distancia con proyectiles APCBC (proyectil penetrantes anti-blindaje con capa balística). Si embargo no era bueno con munición explosiva ni tampoco era muy efectivo contra edificios, vehículos livianos o infantería. El otro drama es que los disparos eran tan potentes que levantaban una polvareda que cegaba a la tripulación del tanque, impidiendo ver el acierto o recalcular el tiro (aunque este era un drama común en otros tanques de similar o superior potencia como los Panther y los Tiger alemanes).

El Sherman Firefly se fabricó hasta mayo de 1945. Cerca de 2.200 unidades se producieron. El cese se produjo a que tanques mas avanzados – como el Comet y el Centurion – entraron en servicio y eran mas eficientes que el Firefly. En todo caso el Firefly fue una solución improvisada que resultó genial en su momento, y marcó el sendero para desarrollos futuros; una variable mas que, en este caso – y durante el Dia D – ayudó a dar vuelta el resultado de la guerra y poner las bazas a favor de los aliados.